La fuerza de la mujer

Hace un par de semanas asistí a un taller en Barcelona organizado por la Asociación Cúrcuma sobre la “Interseccionalidad: sexo, raza y cultura”. El taller partió con estas preguntas:

  1. ¿Te sientes identificado como mujer/hombre? ¿Por qué? ¿Cómo ha influido en tu vida ser mujer?
  2. ¿Te sientes identificado con tu etnia? ¿Cómo te ha influido en tu vida pertenecer a esta etnia?

Tras una breve reflexión buscamos una palabra que representara nuestras respuestas y la palabra que me vino a la mente fue “fuerza”. Sí, ser mujer me ha dado fuerza; desconozco qué me hubiera aportado ser hombre pero lo que sí siento es que ser mujer me ha dado fuerza. Tal vez esta respuesta explique mi rechazo (a veces obsesivo) al “victimismo” barato en el que se regocijan algunas personas. Defiendo a toda costa que ser mujer no significa ser víctima (al menos en la sociedad occidental) y evidentemente aunque existen muchos obstáculos para la consecución de la igualdad no todo el mundo está en contra nuestra por el hecho de ser mujer.

Por ello pensé en escribir un post para hablar de la fuerza de las mujeres y qué mejor ejemplo que hablar de las maestras de la República, mujeres cuyos  nombres y apellidos son totalmente desconocidos y cuyas obras jamás se expondrán en las estanterías de  las bibliotecas ni se exhibirán en museos y sin embargo han sido cruciales  en el camino hacia la igualdad.

El documental “Las maestras de la República” (Goya al Mejor Documental  2014), escrito y dirigido por Pilar Pérez Solano con la colaboración de FETE-UG,  nos muestra la fuerza de estas maestras que lucharon por los derechos de las mujeres, por su libertad, su autonomía  y por la modernización de la educación basada en los principios de la escuela pública y democrática. Querían formar y no adoctrinar,  querían ciudadanos libre pensadores para crear un nuevo país lejos del catolicismo y la sociedad patriarcal de aquella época.

Imaginaos la valentía de esa maestra que llega sola a un pueblo perdido en la montaña y lo primero que tiene que hacer es quitar el crucifijo de Jesucristo que presidía las aulas. Ahora este hecho parece insignificante pero en aquella época quitar el crucifijo y que encima lo hiciera una mujer significaba enfrentarse al pueblo por estar en contra de la ideología conservadora, católica y machista que caracterizaba sobre todo a los pueblos rurales. En su tiempo libre daban clases a las mujeres del pueblo y por primera vez en la historia española las mujeres pudieron imponer su autoridad a los hombres en su cargo como directoras del colegio.  Fuera  y dentro de la escuela crearon un nuevo modelo de mujer, se cortaron el pelo y se cortaron las faldas para ganar movilidad.

Salvatierra-II-republica-12

España vivía una época dorada en términos de educación,  democracia e igualdad pero esta época duró poco. En julio de 1936 se produjo el golpe de Estado contra la Segunda República Española que condujo a la Guerra Civil Española y una vez derrotada la República se “depuraron” los avances y se castigó especialmente a los maestros. Bajo el nombre de “Depuración de Magisterio” se les obligó a abandonar su trabajo por considerarles cómplices de la República y de haber inculcado en la sociedad y en los niños  los valores republicanos que tanto temían los nacionales. Se castigó especialmente a las mujeres por no seguir el patrón moral y religioso de los ideales del nacional-catolicismo y por el hecho de ser “rojas” fueron encarceladas, fusiladas, “paseadas” y otras tuvieron que exiliarse.

El documental “Las Maestras de la República” recupera el nombre de algunas de ellas pero hay muchas más: maestras, amas de casa, enfermeras, taxistas, médicos…cuyo papel ha sido clave en la historia de la mujer. Mujeres que tal vez no hayan formado parte de asociaciones feministas pero que en su día a día han sido conscientes de que el camino de la igualdad empieza por uno mismo.

Mi bisabuela, Consuelo Ramos Bea, fue maestra aproximadamente en los años 20. Me gustaría saber por qué decidió ser maestra, cuál fue su experiencia como mujer trabajadora y por qué decidió seguir trabajando estando casada y con tres hijos. Me falta información para poder escribir su historia,  pero sólo por el hecho de que optara por esta vida en los años 20 ya me hace admirarla.

Seguramente vosotros también tenéis en mente a alguna mujer que admiráis. Para compartirlo, sólo tenéis que contestar a este post. ¡Os espero!

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2 comentarios en “La fuerza de la mujer

  1. Totalment cert, admirables totes elles.
    Però tampoc ens hauriem d’oblidar d’aquelles que no van ser mestres però que no van deixar de lluitar. Dones de poble que tot i la gran crisi d’aquella època van lluitar.
    En el meu cas recordo que la meva besàvia va fugir del seu marit un cop els seus fills van marxar de casa, maltractaments de violència de gènere, tornant quaranta anys després i trobant-se el judici de la gent. La seva resposta va ser “quería vivir, lo he hecho así que digan lo que les de la gana”

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