Elige: o falda o pantalón

Ayer vi el documental “David Reimer y la ideología de género”, un documental muy triste, muy duro y que te deja con muy mal sabor de boca. Hay personas que por ambición personal son capaces de todo, incluso de destruir la vida de una familia. Eso es lo que hizo el Dr. John Money* y su ambición por demostrar al mundo que su teoría de la ideología de género era cierta.

Según esté sexólogo, no nacemos con identidad masculina o femenina, sino que la identidad la adquirimos con los años y según la educación que recibimos. No importa si naces con pene o vagina, lo que importa es si te visten con falda o te visten con pantalón. Para demostrar su teoría, decidió investigar con los gemelos Bruce y Brian. Por una negligencia médica, Bruce se quedó sin pene y los padres, asesorados por el psicólogo John Money, decidieron someter a Bruce a una castración quirúrgica, le quitaron los testículos y le modelaron una vagina. A los dos años de edad, Bruce pasó a llamarse Brenda pero el experimento nunca funcionó, y con los años acabó con el suicido de los dos gemelos.

Es absurdo pensar que si haces cosas de niños, sentirás que eres un niño  y si haces cosas de niñas, sentiras que eres una niña. Aceptar esta teoría sería aceptar que las pioneras científicas o conductoras o políticas o futbolistas o las primeras mujeres que se pusieron pantalones, se sentían hombres. Sería aceptar que los hombres que se ocupan de la casa, de cocinar o de cuidar a los niños (tareas que sólo las mujeres hacían) se sienten mujeres.

Pienso que es un error educar a los hijos teniendo presente que son niños o niñas, ya que lo único que conseguimos con esto es perpetuar los roles masculinos/femeninos. Es mejor educarles para que sean capaces de hacer cualquier cosa, independientemente del sexo que tengan. También me parece absurdo la nueva tendencia de educar a los hijos desde la perspectiva de género neutro,  teniendo en cuenta que hay padres que se obsesionan en esconder el género de sus hijos para que no les afecten los estereotipos. No puedes escapar del mundo pero si puedes darle a tus hijos la educación y las herramientas adecuadas para que sean capaces de reconocer los roles sociales impuestos y de decidir si aceptarlos o no.

Está claro que es muy difícil no adquirir roles. Muy a mi pesar, tengo que reconocer que la semana pasada estábamos de reformas en casa y llegó un momento en que tuve que escoger entre dos tareas: o hacer la comida o agujerear el suelo para poner una tubería. De repente, me vi en la cocina y pensé:  Estoy perpetuando un rol adquirido y soy consciente de que estoy actuando según se espera que actúe la mujer.

¿Os ha pasado esto alguna vez? Os animo a compartir en el blog vuestras experiencias, que seguro que nos ayudan a ser más conscientes de los roles que tomamos como hombres/mujeres.

* Money fue el primer miembro honorario de la Asociación Española de Sociedades de Sexología (AEES) y se ha propuesto que el premio de investigación de la Federación Española de Sociedades de Sexología (FESS) lleve su nombre.

Anuncios

Si quieres que me enamore de ti, pégame, maltrátame, insúltame

Así debería haberse llamado el libro “A tres metros sobre el cielo” y su película homónima de Fernando Gonzalez Molina.

El jueves la echaron en A3 y la verdad es que lo flipé mucho. Mi amiga Toni, experta en género, me recomendó verla sólo para hacerme una idea de lo que los adolescentes de hoy en día creían que era amor. Hace algún tiempo, ella y una compañera de trabajo,  dieron un taller de género en Murcia para adolescentes y eligieron esta película para debatir sobre el amor.  No estaban preparadas para escuchar las reacciones de los asistentes al taller ya que pensaban que el amor era tal cual se reflejaba en la película.

Para los que no la habéis visto, os la resumo. Hache (Mario Casas), motero con pintas de garrulillo, alto, fuerte y moreno (macho ibérico español)  y Babi (María Valverde), chica mona, delgadita, educada y pijita, se conocen. En un principio, ella no lo traga, pero al final el chico acaba  conquistándola. ¿Cómo? Cogiéndola en brazos como si fuera una oveja y tirándola a la piscina, persiguiéndoles a ella y a su acompañante  a toda velocidad en moto, rompiéndole la nariz a su acompañante, llevándola en moto a casa cuando se queda sola (Oh, el Salvador…), insultándola, haciéndose de rogar cuando Babi le pide algo, amenazando a su profesora para que no la castigue,  llegar a su casa lleno de sangre, haciéndole pasar miedo a Babi cuando empieza correr a toda velocidad por Barcelona tras ver a su madre. Es en este momento, al descubrir que es un chico con problemas que fue abandonado por su madre, cuando ella se enamora más de él.Todo ello acompañado por una banda sonora tan bonita, que te lleva a creer que estás viendo la historia de amor más romántica jamás contada.

Sí, me la tragué entera y estuvo a punto de darme una taquicardia.  Se me ocurrió entrar en twitter para ver qué opinaba la gente y  mi riesgo de taquicardia aumentó considerablemente. Aquí os dejo los twits.

#3MSC siempre será una de mis películas preferidas
En ese momento te das cuenta de que las cosas solo ocurren una vez y por mucho que te esfuerces ya nunca volverás a sentir lo mismo. #3MSC
Y por más que te esfuerzas,ya no sera lo mismo, no volverás a tener esa sensación de estar a tres metros sobre el cielo #3MSC
Y descubres… Que todo empezó antes de lo que pensabas. Y es ahí, cuando te das cuenta de que las cosas solo ocurren una vez.” #3MSC
No hay tío que más me guste que Mario Casas, y el personaje de Hache en 3msc madre mía.
Hache es el típico chico malo q todas queremos pero q no lo hay por ningún lao
Hache, a mí gritame fea y todo lo que tu quieras #3msc

Viendo el twitter,  parece que a las tías nos van los tíos rudos, neanderthal, que nos maltratan y nos provocan altibajos.  Ellos nos eligen, hacen que nos enamoremos de ellos y nosotras los seguimos como perritos falderos.  Lo peor de todo, es que no sólo es una película, es la realidad.  Miedo me dan los hijos que nacerán de la unión de una parte de los adolescentes de hoy.

Amor en el siglo XXI

Amor en el siglo XXI

Me avergonzaría haber participado lo más mínimo en esta película.