A call to men

La semana pasada asistí al evento Ted Women Barcelona y me gustó especialmente el bloque “Shift the balance together”, en el que los ponentes defendieron los beneficios de involucrar a los hombres en cuestiones de género.

He llamado a este post A call to men, título que responde al nombre de una ONG fundada por el activista y defensor de los derechos de la mujer Tony Porter y del que hablaré más adelante. He escogido este título porqué me parece esencial que los hombres sean, junto a las mujeres, líderes del camino hacia la igualdad. Estoy convencida de que cuántos más hombres defiendan la igualdad en el ámbito público, más hombres la aplicarán en el ámbito privado.

El primer ponente del bloque fue @TomasAgnemo, Secretario General de Hombres Suecos para la Igualdad de Género, coordinador de la red europea MenEngage y miembro del consejo director de la misma. Empezó la ponencia afirmando que si los hombres son parte del problema deben ser parte de la solución. Destacó la importancia de crear espacios públicos donde los hombres puedan hablar sobre los asuntos que les interesen y la importancia de que los hombres y mujeres trabajen conjuntamente para conseguir la igualdad de género.

Tomás explico que cuando nació su hijo, tuvo dos semanas de permiso tal y como marca la ley sueca y al cabo de un año decidió volver a casa para ocuparse él solo de su hijo. Esta decisión como padre debería ser de lo más común y sin embargo, sigue siendo extraordinaria. Afirma que cuando los hombres se implican en las tareas de cuidado, la igualdad de género aumenta y la violencia en el hogar disminuye.

El segundo ponente fue el asesor más joven de la ONU, @GerardoPorteny. Con tan sólo 20 años, es el fundador de  la ONG internacional Young Men 4 Gender Equality y trabaja como consultor de las campañas Global Youth Engagement and the HeForShe Campaign for UN Women.

Utilizó un símil que refleja perfectamente lo que sucede en el mundo real. Pidió a la audiencia que se levantara y posteriormente solicitó a las mujeres que se sentaran, con esta imagen quería explicar que “si las mujeres se sientan y no se les permite desarrollarse, se pierde la mitad del potencial humano”.

Recomendó a los hombres hacerse dos preguntas antes de decir que las cuestiones de género no van con ellos.

Si no yo, ¿quién?

Si no ahora, ¿cuándo?

En este bloque se emitió un vídeo de una conferencia que Tony Porter ofreció en un congreso Ted en el que habló de  “the box of socialitazion of men”.

“La “men box” incluye los ingredientes que han servido para sociabilizar colectivamente a los hombres. Los hombres deben ser duros, fuertes, atléticos, dominantes, agresivos, y no deben mostrar emociones (excepto la rabia). La caja está diseñada para distanciar a los hombres de las mujeres, crear falta de interés en sus experiencias y además crear una cultura que permita la violencia de los hombres en contra de las mujeres”.

Algunas experiencias personales le han servido para plantearse la desigualdad de género:

  • La respuesta de su padre ante la muerte de su hermano adolescente: pedir perdón por llorar
  • La respuesta de un niño ante la pregunta ¿qué pasaría si te dijeran que juegas como una niña?: Me destruiría.
  • Las respuestas opuestas que daba a sus hijos cuando lloraban de pequeños: a ella la dejaba llorar y la protegía, y a él, en cambio, le exigía que se calmara, que se encerrara en su habitación y que volviera a él “cuando pudiera hablar como un hombre”.

El vídeo merece mucho la pena!

Si habéis llegado hasta el final del post, seguramente es porque la igualdad de género sí que va con vosotros.  Y si no, pensad:

Si no yo, ¿quién?

Si no ahora ¿cuándo?

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Sexo en la primera cita ¿sí o no?

Esto fue lo que preguntaron en el programa “Cites 2.0” de TV3. Las respuestas fueron un poco variadas: depende de si me apetece o no,  normalmente no me apetece en la primera cita, no, nunca  (como regla general)….La peor e inaceptable respuesta salió de boca de un chico, de unos 18 años más o menos, que dijo que si consigues tener sexo la primera noche, eres un campeón. Ahora bien, dice mucho de la chica, no la querría tener como pareja.

Analicemos:

  • Haciendo lo mismo, el chico es un campeón y la chica es una puta.
    Perpetuando la especie del macho ibérico: El chico tiene 18 años. Esto es preocupante, serán los padres del mañana y con esta mentalidad de la edad de piedra, nunca conseguiremos la igualdad.
  • Conseguir…. ¿Conseguir, el qué? ¿Son las chicas un trofeo? ¿Merecemos que el hombre haga un esfuerzo para acostarse con nosotras? ¿Y si somos nosotras las que nos esforzamos para conseguirlo, somos unas busconas?

Analicemos también la respuesta de la chica, de unos 35 años, que dijo: “Ni en la primera, ni en la segunda, ni a lo  mejor en la tercera cita”. ¿Por qué?

  • ¿Tenemos que cumplir unas normas por ser mujeres?
  • ¿Las mujeres debemos hacernos de rogar y que el príncipe nos conquiste?

Al día siguiente, hablé con las personas de mi entorno sobre el comentario del chico de 18 años y encontré algunas respuestas que no me esperaba, pero claro está, este tema es muy subjetivo:

  • “Pero no te pongas así, no pasa nada, sólo tiene 18 años. Eso lo hace para hacerse el gallito”.
  • “¿Crees que este chaval lo consigue la primera noche? “. Repito ¿qué hay que CONSEGUIR?
  • “Pues yo nunca me acuesto en la primera cita para que no piense que soy una puta”.
  • “Si el chico piensa eso, a mí ya no me interesa”.
  • “Dan miedo las nuevas generaciones”.
  • “Pues yo lo veo más como una cuestión de dos, si nos apetece allá vamos, y si no, pues nada”.
  • “Jamás he pensado que un chico pensaría de mí que soy una puta por acostarme con él. Y si lo pensara, ese chico no me interesa”.

Me sorprendió lo que me dijo un amigo, que pienso que tiene una visión muy equilibrada de las cuestiones de género,  sobre si los chicos tienen que “conseguir” a las chicas:

“A veces me he encontrado con chicas que se hacen de rogar y quieren que las conquistemos para tener sexo con ellas.  Muchos hemos aprendido a que tiene que ser así, que las tenemos que conquistar para acostarnos con ellas”.

Parece que nuestra elección está condicionada por lo que pensamos que piensa el sexo opuesto, pero visto lo visto, creo que puede  que estemos muy equivocados. La opción de tener sexo la primera noche (como todas las demás) debería ser una opción personal, desvinculada del género y del “qué dirán” o de lo que pensamos “qué dirán”. Si no es así, no saldremos nunca de este círculo que nos sitúa a hombres y a mujeres en dos polos opuestos.

Y vosotros ¿qué opináis? ¿Os ha influido ser mujeres u hombres para decidir libremente si tener o no sexo en la primera cita? ¿Os habéis sentido campeones o putas por acostaros con alguien la primera cita?

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¡Qué pena que aún quede tanto por hacer!

Si estás soltera, subástate…si estás soltero, puja

Que se utilice el cuerpo de la mujer como reclamo publicitario no es nada nuevo. La publicidad, el cine y la televisión están lleno de ejemplos.  Un ejemplo reciente es el evento Caravana de Mujeres organizado por la Asociación Caravana de Mujeres, Asocamu,  y que se celebrará el próximo 18 de abril en el Hotel Romero Mérida.

El objetivo de los eventos organizados por esta asociación es la repoblación rural. La polémica no viene dada por la organización de eventos de singles sino por la forma machista de hacerlo: en este evento ellas pagan 15 euros por un viaje de ida y vuelta  (de Madrid a Mérida) y los extremeños pagaran 50 euros con garantía de compañía más comida, cena y baile.

La Fundación Triángulo, La Asociación Malavuna, Podemos, CCOO…son algunas de las organizaciones que han mostrado su desacuerdo y han solicitado su anulación sin éxito.

En esta línea, se criticaba recientemente el anuncio de Media Markt en el que aparece como protagonista el humorista Arturo Valls, poniendo cara de gracioso y dos chicas atractivas, con un vestido ajustado en un plano secundario.  El papel de estas chicas es de mujer florero. No dicen nada, no abren la boca. Sólo sonríen y muestran su cuerpo al público.

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Parece ser que la publicidad se empeña en reducir el papel de las mujeres a objeto de deseo y el papel de los hombres al de tipos tontos a los  que sólo les interesa  tener  a su alrededor a mujeres y si están buenas mejor que mejor.

Recuerdo que cuando estudiaba en la universidad a veces entrábamos en discotecas que ofrecían entrada gratis a las mujeres.  En aquel momento, me diréis tonta, pero compartía el precio de la entrada con cualquier  chico del grupo de amigos. No es la mejor elección, lo sé, pero a los 20 años mi prioridad era divertirme. Si fuera ahora, me hubiera dado la vuelta y me hubiera ido para casa.

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En ese momento reflexionaba sobre las hipotéticas razones que llevan a estos empresarios y empresarias a  utilizar este tipo de publicidad sexista. Puestos a especular, (y a hacer broma sobre esto)  puede interpretarse que piensan que:

  • Los hombres (y no las mujeres) son los que quieren ligar y pagan porque en las pistas de la discoteca van a cazar a su presa, y nosotras nos vamos a dejar, porque seguimos siendo tontas y esperamos a que los hombres (que lo merezcan) vengan a sacarnos a bailar.
  • Las mujeres no disfrutan del sexo y sólo follamos para darles placer a los hombres, pero ojo, no a todos los hombres, sino a aquellos que se han rascado el bolsillo para poder hacerlo.

Hablando en serio, no sé porqué seguimos permitiendo este tipo de publicidad o eventos sexistas.  La  idea de que la mujer está al servicio del hombre y de que el hombre debe pagar para rodarse de mujeres es bastante denigrante para ambos sexos.  Como siempre digo, por lo que veo a mí alrededor, creo que hombres y mujeres “se necesitan” por igual: ni los hombres necesitan más sexo que las mujeres, ni las mujeres follamos sólo para darles placer a los hombres ¿no?